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Cuándo incorporar alimentos a mi bebé

Por LATINSALUD.COM

Introducción
La alimentación ideal durante los primeros seis meses de vida es la lactancia materna, ya que la misma cubre todos los requerimientos nutricionales para el niño. En el sexto mes de vida, es cuando deben incorporarse los alimentos complementarios a la lactancia materna debido a que ésta última comienza a ser insuficiente para cubrir en forma adecuada las necesidades calóricas para asegurar un crecimiento y desarrollo adecuados.

En los últimos años surge el concepto de “alimentación complementaria oportuna”, que es aquella que complementa a la lactancia materna sin desplazarla. Aparece fundamentalmente para revalorizar a la lactancia materna como alimento óptimo durante los primeros meses de vida.

Ahora bien, ¿qué es un alimento complementario?. Son alimentos ya sea líquidos o sólidos proporcionados al niño junto con la leche materna, destinados, como mencionáramos anteriormente, a cubrir las necesidades nutritivas.

Es por esto, que el momento ideal para introducir la alimentación complementaria es a partir del sexto mes de vida, cuando la leche materna es insuficiente para cubrir las necesidades de energía y de diversas vitaminas y micronutrientes como el zinc y el hierro que el niño necesita. Teniendo en cuenta, además, que a partir de dicho mes es cuando los aparatos digestivo y renal y el sistema nervioso han alcanzado el desarrollo suficiente para permitir la correcta digestión y para prevenir el desarrollo de reacciones adversas.

Además de los aspectos nutricionales, en la elección de los alimentos es importante tener en cuenta los hábitos culturales, las posibilidades económicas de cada familia y la seguridad tanto en la preparación como en la conservación adecuada de los mismos.

Cómo implementarla
A partir del sexto mes de vida el niño ha adquirido ciertas habilidades para alimentarse, aparecen movimientos masticatorios, desaparece el reflejo de protusión de la lengua siendo capaz de llevar los alimentos hacia la parte posterior de la boca y coordinar los movimientos de deglusión. Puede sostener el tronco y demuestra sus sensaciones de hambre y de saciedad.

El rechazo a los alimentos es habitual hasta que el niño sea capaz de reconocer los distintos sabores y texturas de los nuevos alimentos que se incorporan. Esto se logra incorporando de a un alimento por vez, con lo cual se facilitará su reconocimiento. El sabor, además de la textura y el olor, es un factor importante en la aceptación ya que la preferencia por lo dulce es una condición innata, a diferencia de la preferencia por lo salado que requiere de aprendizaje.

Exponer en forma frecuente a un tipo de alimento facilita su aceptación, de manera tal que es aconsejable la introducción de a un alimento por vez y en forma repetitiva hasta lograr que sea aceptado.

En cuanto al número de comidas por día recomendadas, se sugiere comenzar durante el primer mes con una comida diaria, preferentemente almuerzo, e ir progresando paulatinamente los meses sucesivos a dos comidas diarias entre el 7º y el 8º mes, a tres entre el 9º y el 11º mes y a cuatro a partir del año de vida.

El proceso de incorporación de alimentos es un proceso complejo y que requiere principalmente de tiempo y de aceptación de los padres en cuanto a su importancia para el normal crecimiento y desarrollo del niño. En un primer momento debe considerarse, de alguna manera, como un juego para el niño, en un ambiente afectivo, favoreciendo la independencia, con control de la situación, sin que esto signifique rigidez, de forma tal que resulte un momento de intercambio gratificante para ambos.

Con qué iniciar la alimentación
Puede comenzarse con puré mixto, utilizando para su preparación papa o batata mezclada con zapallo o zanahoria, agregando una cucharadita de aceite para aumentar las calorías de la preparación. Es importante no iniciar sólo con zapallo o zanahoria por ser alimentos con bajo contenido en calorías. También puede alternarse con puré de frutas, como manzana, pera o banana.

Otra opción son las papillas. Para prepararlas se utiliza media taza de líquido, caldo o leche, más una cucharada sopera colmada de un cereal como arroz o maíz. En los niños con lactancia materna exclusiva hasta el sexto mes esta preparación puede hacerse con leche materna.

A partir del séptimo mes, debe agregarse al puré mixto carne de vaca, ave o hígado bien cocida, molida o rallada para aumentar el aporte de proteínas. En los niños alimentados hasta el sexto mes de vida con leche en polvo o fluida de vaca, esta incorporación se realiza desde un primer momento. Para reemplazar a la carne puede agregarse queso crema o huevo picado, aunque para éste último debe esperarse hasta el 8º a 9º mes de vida.

A partir del 8º mes pueden incorporarse paulatinamente vegetales cocidos, como hojas de acelga o espinacas trituradas, zapallito y remolacha. Si no existen antecedentes familiares de alergia se agrega el pescado. Pueden alternarse puré o compotas de frutas con azúcar y postres de maicena.

Entre el 9º y 12º mes, vegetales en budines o crudos en ensaladas, bien lavados y cortados en trozos pequeños; frutas peladas en porciones y cítricos; ricota, salsa blanca, mermeladas y huevos enteros bien cocidos, no más de uno por día y hasta tres veces por semana.

Es muy importante mantener la higiene y la correcta cocción de los alimentos a la hora de prepararlos.

Bibliografía
• "Guía de alimentación para niños sanos de 0 a 2 años" Sociedad Argentina de Pediatría – Comité de Nutrición – Año 2001
• "El niño sano y su contexto", 2º Cátedra de Pediatría, Facultad de Ciencias Médicas, Universidad Nacional de Rosario – UNR Editora.
• "PRONAP"- 1999 – Módulo 3 – "El primer año de vida en la mira: la supervisión del niño sano".


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