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La falta de deseo y los mecanismos del cuerpo

Por Latinsalud.com

Actividad sexual
Al hablar de falta de deseo sexual está claro que la referencia es a la falta de ganas. Sin embargo, ¿cuál es la diferencia con la falta de excitación y cuáles son los mecanismos del cuerpo que se ponen en juego durante una relación sexual?

A más actividad sexual, más salud. A partir de esa premisa es que los seres humanos deberían plantearse los problemas que pudieran presentarse en sus relaciones de pareja y consultar en caso de insatisfacción. La sexología es definitivamente un área médica que debe ser atendida.

Lo primero que debe tenerse en cuenta es que falta de deseo y falta de excitación no es lo mismo. Existen cuatro tipos de disfunciones sexuales: una es la alteración del deseo, y es “No tengo ganas”, que es la más frecuente y la más difícil. La segunda, alteraciones de la excitación, “Si tengo ganas pero no me excito”, corresponde la falta de flujo vaginal fundamentalmente, de lubricación. La tercera, “Sí tengo ganas, sí me excito pero no tengo orgasmos o son malos”. Y la última es dolor. La respuesta sexual entonces, tiene cuatro fases, el deseo, la excitación, el orgasmo y la relajación o detumescencia y cada una de ellas lleva al placer, a reproducirnos, a mejorar la intimidad de la pareja, la autoestima y además, lleva a que el sistema inmunológico funcione mejor y así estar más saludables.

La inhibición del deseo sexual es una disfunción de la sexualidad que se produce por causas de origen orgánico, como el déficit de testosterona, el Hipotiroidismo, enfermedades como la anemia o la insuficiencia renal, o por causas de orden emocional como el síndrome de aversión al sexo, las secuelas de abusos sexuales, los conflictos con la pareja y con el propio rol de género o con el propio cuerpo, entre muchas otras causas. En cambio, la disfunción excitatoria se produce cuando, a pesar de estar presentes los mecanismos detonantes del deseo sexual, existen alteraciones que impiden progresar a la respuesta sexual, por ejemplo, enfermedades diabéticas, o cirugías o traumatismos que han comprometido el funcionamiento del sistema vascular o nervioso y que por lo tanto no permiten que la excitación se produzca. En términos psicológicos, cualquier temor o conflicto que impida el progreso de la respuesta sexual podrían ser causa de inhibición de la excitación sexual.

Primeros síntomas
Está demostrado que, cuando una persona tiene más actividad sexual, el organismo hace un esfuerzo equivalente a un ejercicio físico, pone en marcha mecanismos hormonales y vasculares y libera neuro hormonas, llamadas endorfinas, relacionadas con aquellas actividades que nos dan placer que ayudan a mejorar el sistema inmunológico.

Pero también es conocido que algunos medicamentos, drogas ilegales y situaciones normales como la lactancia, el climaterio en algunas mujeres, los postoperatorios, o el estrés causado por múltiples factores también pueden a llevar a la falta de deseo en la mujer.

La pérdida de fantasías sexuales es el primer síntoma de la falta de deseo sexual, porque no solamente existen las ganas o la inclinación a tener relaciones, sino también existen las fantasías. Si se trata de deseo debe prestarse atención a síntomas como la falta de impulso sexual o libido y a la ausencia de fantasías. En cambio, la “excitación sexual” es la segunda etapa de la respuesta sexual. En este caso, debe atenderse en el hombre a la disfunción eréctil y en la mujer a la ausencia de lubricación vaginal.

Estas disfunciones tienen consecuencias en los pacientes: sensación de "ser diferente", por no pasarle las cosas que le suceden a los demás, disminución de la autoestima, peleas con la pareja, hasta depresión.
Por lo tanto, la mejor manera de mejorar la relación con la pareja es preguntarle explícitamente sobre sus gustos y contarle a su vez sobre aquello que le agrada y estar informados, ya sea mediante libros de divulgación científica, sitios oficiales y serios de Internet o charlas de profesionales o incluso una consulta porque todo eso puede enriquecer una relación sexual.

Al concurrir a la consulta médica, el doctor prescribirá el tratamiento que sea necesario: con medicamentos, con tratamientos hormonales, rehabilitación o mediante un tratamiento psicosexológico. Muchas veces las causas son múltiples, por lo tanto el tratamiento es multidisciplinario.

La sexualidad es una forma de relacionarse muy poderosa para una pareja y contribuye a su unión y persistencia, por eso, la existencia de un proyecto común, las perspectivas de familia, el compartir valores e intereses tiene una incidencia fundamental en una relación de pareja porque aportan comprensión y cuidados mutuos, llevando a una intimidad creativa.


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